En las zonas en que se encuentran los galpones estudiados, existieron numerosas especie, tanto coníferas como latifoliadas, las que se encontraban disponibles en la época en que se construyeron los galpones. En la actualidad, estos sitios han sido reemplazados por zonas urbanas y agrícolas. Sin embargo, en la provincia de Llanquihue la flora que existe y que no se ha modificado en los últimos milenios, se componen bosques con diferentes especies. Entre estas se pueden mencionar, como especies predominantes y del mayor interés: coigüe, roble, laurel, tepa, mañio, ulmo, canelo, lenga, nirre, alerce, ciprés de las Guaitecas y ciprés de la cordillera entre otras.
Las diferencias que presentan estos árboles también se encuentran en la madera que ellos tienen. De allí es que se puede constatar que las singularidades y propiedades de las maderas sean disímiles. Algunas presentan mejores resultados por su gran resistencia mecánica, otras en cambio, destacan por su resistencia al deterioro que se produce por la humedad y la consiguiente proliferación de hongos e insectos, los cuales las deterioran.
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Toma de muestras (Galpón Wetzel) |
Cada una de estas especies forestales proporciona maderas con propiedades y opciones muy distintas, lo que significa que cada una de ellas resulta más apropiada que otras en el caso de un determinado uso. Por todo estos es que resulta de especial relevancia conocer cuáles de estas maderas se eligieron para construir las diferentes partes de los galpones.
Los componentes, madera de estructuras y de revestimiento utilizados en los galpones deben considerarse como los relevantes y son los que se encontraron en condiciones para determinar la especie a la cual pertenecían.
Maderas en revestimiento de muros exteriores. En los distintos galpones estudiados los revestimientos exteriores correspondieron a traslapos de madera de laurel. El recubrimiento existente en el galpón Wetzel se determinó, que se trataba de tejuelas de madera de alerce.
Estas dos maderas tienen como características principales el ser resistente al deterioro por hongos e insectos cuando estas se encuentran en condiciones de cambios de humedad. La resistencia de estas maderas al ataque de biodegradadores se produce por la presencia de algunos compuestos químicos que se encuentran durante la formación de la madera. Los organismos deterioradores de la madera necesitan para su proliferación ciertos niveles de humedad y oxígeno. Estas condiciones se producen en el caso de revestimientos que se encuentran en los exteriores de edificios.
Maderas en las estructuras soportantes de los galpones.
Todas la estructuras tenían escuadrías sobredimensionadas por lo que se pudo constatar que los requerimientos de resistencias de las maderas empleadas no significaba una restricción a usar otra madera. Sin embargo las maderas que se identificaron en las estructuras correspondieron, en general y en gran parte, a madera de las especies laurel. La madera de roble se encontró también las piezas de la estructura. Ambas maderas poseen resistencias mecánicas adecuadas para soportar cargas estructurales. Por su parte, la madera de laurel tiene además la característica de ser una madera muy fácil de elaborar.
Identificación de las especies de maderas.
Las características que permiten reconocer una especie pueden catalogarse como macroscópicas, cuando se puede observar a ojo desnudo o microscópica cuando para ello es necesario observar ciertas particularidades de la estructura anatómica bajo microscopio de luz. Este último procedimiento requiere poseer conocimiento de las particularidades microscópicas de las maderas.